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Vendemos nuestra furgoneta camper después de casi 2 años viviendo en ella

por Jota - Destino Camper
❤️ ¿Nos invitas a un café?

🚐 Después de casi dos años viviendo en camper, ha llegado el momento de cambiar

 

Sí. Como todo buen «influmierder» de esos pequeñitos que nunca ha llegado a crecer en Instagram, vendemos nuestra furgoneta camper.

Dicho así suena hasta tópico. Te compras una camper, empiezas a subir fotos viajando, te emocionas con la vida nómada, pasan un par de años y un día apareces diciendo que vendes la furgoneta. Solo nos faltaría anunciar ahora que nos vamos a Bali a vender cursos de libertad financiera.

Pero no.

La historia es bastante menos glamurosa y, al mismo tiempo, bastante más importante para nosotros. Nuestra furgoneta camper está oficialmente a la venta y, aunque escribirlo nos provoca una sensación extraña, creemos que ha llegado el momento de cerrar esta etapa.

No estamos tristes porque haya sido una mala experiencia. Tampoco porque nos hayamos cansado de vivir viajando ni porque hayamos descubierto de repente que preferimos una vida completamente distinta. Simplemente sentimos que, en estos momentos, necesitamos un cambio. Resetear por completo.

Y después de todo lo que hemos vivido con esta furgoneta, probablemente bastante más grande de lo que imaginábamos cuando la compramos.

 

🚐 Nuestra furgoneta camper está a la venta

 

La hemos puesto a la venta en Wallapop y puedes verla aquí si tienes curiosidad o, quién sabe, si estás buscando vender una camper o comprar la tuya.

(ENLACE WALLAPOP)

Y resulta bastante curioso verla anunciada. Porque una cosa es cuando decides vender tu furgoneta camper, pero cuando te pones a hacer las fotos, vaciarla, preparar el anuncio y verla de repente como la puede ver cualquier persona que entre en Wallapop — una Fiat Ducato camperizada, sin más — cuando detrás lleva una carga emocional increíble.

Para nosotros nunca ha sido solo eso. Durante casi dos años viviendo en camper ha sido nuestra casa.

Ahí hemos dormido, trabajado, cocinado, discutido, celebrado cosas, solucionado problemas y pasado una cantidad absurda de horas mirando alguna esquina mientras pensábamos: «¿Y ahora qué coño hacemos con esto?». También nos ha llevado a lugares increíbles y nos ha dado una forma de vivir viajando que, incluso con todo lo ocurrido, volveríamos a elegir.

Por eso vender la camper no es algo especialmente triste, pero tampoco es como vender un coche que ya no utilizas. Hay bastante más detrás.

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🏠 Vaciarla ha sido casi como volver al principio

 

Una de las cosas que más nos ha sorprendido ha sido verla vacía. Después de tanto tiempo llena de nuestras cosas, abrir los armarios y encontrar huecos otra vez nos ha llevado directamente al momento en el que empezó todo.

A esos meses previos a salir a vivir en una furgoneta camper, cuando estábamos vendiendo prácticamente todo lo que teníamos y preparando una vida que, hasta entonces, solo existía en nuestra cabeza. Habíamos tomado la decisión de dejar nuestra casa y empezar a vivir viajando en una furgoneta.

Es fácil contarlo ahora porque ya sabemos qué ocurrió después, pero en aquel momento había una ilusión enorme detrás de cada pequeña cosa. Cada mueble que preparábamos, cada decisión de la camperización, cada aparato que comprábamos y cada espacio que intentábamos aprovechar formaba parte de algo mucho más grande: queríamos que aquella furgoneta fuese nuestra casa.

Y luchamos muchísimo para conseguirlo. Seguramente demasiado.

Porque la camperización tuvo momentos buenos, claro, pero es verdad que también fue el comienzo de una historia que terminó siendo muchísimo más complicada de lo que jamás habríamos imaginado. Aun así, cuando por fin llegó el día de meter nuestras cosas dentro y arrancar, todo aquello quedó momentáneamente atrás. Ya estaba y por fin nos íbamos.

 

🌲 Nuestra primera noche viviendo en camper

 

La primera noche fue en Bronchales. Y todavía recordamos perfectamente aquella sensación.

Estábamos extasiados. Había emoción, nervios y esa especie de subidón que tienes cuando llevas muchísimo tiempo esperando algo y de repente te das cuenta de que ya está ocurriendo. Pero también había algo muy raro. En algún momento apareció una pregunta que parece una tontería, pero que se nos quedó dando vueltas durante bastante tiempo:

¿Entonces ya no vamos a volver a casa?

Porque estábamos haciendo algo que hasta entonces nuestro cerebro relacionaba con las vacaciones. Viajar en furgoneta camper significaba salir unos días, recorrer algún sitio y después volver, solo que esta vez no había una casa esperando al final del viaje. La casa era la propia furgoneta.

 

Puede parecer evidente, pero tardamos un tiempo en asimilarlo. Durante los primeros meses seguíamos teniendo muchas veces esa sensación de estar de viaje y de que, en algún momento, aquello tenía que terminar. Solo que no terminaba — si queríamos cambiar de lugar, arrancábamos; si queríamos quedarnos una semana, nos quedábamos; si el sitio no nos gustaba, recogíamos cuatro cosas y nos íbamos.

Habíamos convertido algo que hasta entonces asociábamos con escaparnos unos días en nuestra vida en camper diaria. Y esa sensación nos encantó.

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🔧 El viaje que imaginábamos no fue exactamente el que tuvimos

 

El problema es que nuestra historia con esta camper empezó torcida. Y cuando empiezas a sumar cosas pequeñas, llega un momento en el que dejan de parecer pequeñas.

La camperización dio problemas prácticamente desde el principio: tres fugas de gas GLP, goteras en la claraboya del baño, fugas en la instalación de fontanería, problemas eléctricos, cantos que se despegaban constantemente, muebles agujereados y una colección de fallos que convirtió algo que habíamos esperado con muchísima ilusión en una fuente continua de preocupación.

Todo aquello terminó en reclamaciones, peritajes y finalmente en un juicio que ganamos. No queremos volver a contar aquí toda aquella historia porque ya ha ocupado demasiado espacio en nuestra vida nómada, y precisamente parte de lo que estamos haciendo ahora consiste en dejarla atrás.

Pero sí es importante entender algo: nosotros no queríamos vender nuestra furgoneta camper porque fuese una mala camper. De hecho, al final ocurrió justo lo contrario. Después de pasar por las manos de Xavi, de Vancraft, la furgoneta quedó como debería haber estado desde el principio. Arregló problemas, corrigió cosas y consiguió que volviéramos a confiar en una camper que durante demasiado tiempo nos había hecho estar pendientes de qué sería lo siguiente en fallar.

Y ahí ocurrió algo bastante curioso. Cuando por fin teníamos la furgoneta bien, venderla parecía completamente absurdo. Habíamos pasado todo aquello, habíamos luchado para solucionarlo y ahora teníamos delante una camper que funcionaba como queríamos. Lo lógico habría sido quedárnosla y disfrutarla. Durante un tiempo nosotros también lo pensamos.

 

💭 A veces arreglar algo no consigue borrar lo que ocurrió

 

Pero había una parte que ninguna reparación podía solucionar. La mirábamos y seguíamos viendo todo lo que había pasado. No era culpa de la furgoneta. Ni muchísimo menos de cómo está ahora.

Era simplemente lo que representaba para nosotros. Casi dos años viviendo en camper pesan. Y probablemente no fuimos conscientes de cuánto hasta que todo empezó a estar solucionado.

Mientras tienes un problema delante, tu cabeza está ocupada buscando cómo resolverlo. Hablas con talleres, haces pruebas, desmontas algo, vuelves a montarlo, buscas una fuga, revisas una instalación o intentas averiguar por qué algo que debería funcionar ha decidido dejar de hacerlo. Cuando por fin desaparece todo ese ruido, tienes tiempo para mirar hacia atrás. Y ahí fue cuando nos dimos cuenta de que necesitábamos pasar página.

Podíamos quedarnos con una furgoneta camper que ahora era maravillosa y seguir viajando con ella, sí. Pero verla todos los días seguía recordándonos demasiado una etapa que había sido muy diferente a la que habíamos imaginado aquella primera noche en Bronchales.

💭 No queríamos que nuestra experiencia con la vida nómada se quedase en eso.

Por primera vez empezamos a plantearnos seriamente una idea que meses atrás habría sido impensable: quizá había llegado el momento de vender la camper.
 

🔑 La decisión de vender la camper llegó mucho antes que la casa

 

Desde que compramos la casa hay algo que seguramente sea bastante fácil pensar desde fuera: hemos dejado de vivir viajando, tenemos una casa en la montaña y por eso hemos decidido vender nuestra furgoneta camper.

Pues no.

La decisión de vender la furgoneta camper llegó mucho antes. Hacía tiempo que sentíamos que necesitábamos cambiar algo, porque aunque Xavi había conseguido solucionar prácticamente todos los problemas que arrastrábamos, nosotros seguíamos teniendo una sensación difícil de explicar. La furgo estaba bien, nosotros estábamos bien, podíamos viajar en furgoneta camper perfectamente… pero había algo que ya no terminaba de encajar.

Habíamos llegado al punto en el que cada vez que aparecía cualquier pequeño problema, aunque fuese una tontería, automáticamente volvíamos mentalmente a todo lo anterior. Puedes cambiar una instalación, reparar un mueble, solucionar una fuga o rehacer lo que alguien hizo mal, pero con un destornillador no vas a hacer que desaparezca todo lo que has vivido mientras intentabas arreglarlo.

Por eso vender la camper empezó a parecernos la mejor forma de hacer un reset completo. Y esto no es porque no nos guste la furgoneta — de hecho, probablemente ahora nos gusta más que nunca y cualquiera que se la lleve se llevará una furgoneta camper muchísimo mejor que la que nosotros recibimos en su momento. Pero precisamente por eso también sentimos que era el momento adecuado. Habíamos conseguido llevarla hasta donde queríamos, dejar atrás los problemas y ponerla a punto. Ahora podíamos vender una camper sabiendo que quien se la quedase no heredaría aquella pesadilla que nosotros tuvimos que solucionar. Y nosotros podríamos empezar otra etapa sin mirar constantemente por el retrovisor.

 

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🏡 Entonces compramos una casa… sospechoso, ¿no?

 

Claro, y después va y aparece una casa. Fantástico. Aunque esto tiene mucho trasfondo detrás.

Vendemos nuestra furgoneta camper, compramos una casa, dejamos de vivir en camper permanentemente y de repente empezamos a subir vídeos poniendo baldosas, haciendo hormigón y peleándonos con una terraza que se empeña en intentar inundar el garaje. Normal que parezca que hemos cambiado la vida nómada por Leroy Merlin, y visto desde fuera, la verdad es que las pruebas son bastante contundentes.

Pero la casa tampoco apareció porque nos hubiésemos cansado de vivir viajando en una furgoneta. Tener una base era una idea que existía mucho antes incluso de comprar esta furgoneta. Llevábamos alrededor de siete años buscando algo que realmente encajase con nosotros y durante todo ese tiempo vimos casas, terrenos y opciones que por una razón u otra nunca terminaban de cuadrar. No queríamos comprar por comprar.

La idea siempre había sido encontrar un lugar al que pudiésemos volver, tener nuestras cosas, desarrollar nuestros proyectos y, sobre todo, contar con una base desde la que poder seguir haciendo lo que nos diese la gana. Es cierto que tener dos años para reinvertir las ganancias de la venta anterior hace que aprietes el culo y busques sin parar. Y al final apareció.

En las montañas, apartada, con trabajo para aburrir y con suficientes problemas como para que aparentemente tengamos algún tipo de adicción a complicarnos la vida. Después de casi dos años viviendo en camper peleándonos con una furgoneta, lo inteligente habría sido comprarnos un piso nuevo, con ascensor, calefacción central y un señor que viniese a arreglar las cosas cuando se rompiesen.

Nosotros compramos una casa en la montaña sin luz de red. Cada uno se entretiene como puede.
 

🌲 Nuestra vida ahora es mucho más normal

 

Y sí, nuestra vida ha cambiado muchísimo. Ahora tenemos una dirección a la que volver. Esto, después de casi dos años viviendo en una furgoneta camper sin tenerla, es más extraño de lo que parece.

Ya no existe esa sensación de decidir dónde vas a dormir, de mirar el mapa pensando hacia dónde tirar mañana o de despertarte y necesitar unos segundos para recordar exactamente dónde estás. Nuestra vida ahora es bastante más normal. Más estable. Incluso bastante más aburrida. Eso sí, aburrida en las montañas, que siempre queda un poco mejor.

Tenemos una casa, un huerto que hace lo que le da la gana, obras que parecen reproducirse mientras dormimos y una lista de cosas pendientes que, en vez de hacerse más pequeña, tiene la curiosa capacidad de crecer cada semana. Y lo cierto es que nos gusta. Nos gusta poder trabajar desde un sitio fijo, tener espacio, empezar proyectos que antes eran imposibles y saber que si nos vamos durante semanas o meses hay un lugar al que podemos regresar.

Quizá era algo que necesitábamos después de estos dos años. Pero también hay cosas de la vida en camper que empezamos a echar de menos casi inmediatamente. La facilidad de cambiar de lugar. Despertarte en mitad de ninguna parte. Decidir un miércoles que te quieres ir y simplemente irte. Esa sensación de movimiento que cuando la tienes todos los días acaba pareciendo normal y que solo empiezas a valorar de otra manera cuando dejas de tenerla.

Ahora sabemos lo que significa vivir viajando sin una base y también sabemos lo que significa volver a tener una. Sinceramente, nos gustan las dos cosas.

 

Vivir y trabajar con tu pareja en una furgoneta camper destino camper vendemos nuestra furgoneta camper
😅 No nos hemos convertido de repente en personas normales

 

Bueno, más o menos.

Tenemos una casa y hacemos cosas bastante sospechosas de persona adulta responsable, como preocuparnos por una gotera o emocionarnos porque una solera ha quedado bien nivelada. Pero hasta ahí.

Porque comprar una casa nunca significó para nosotros dejar la vida nómada ni aparcar definitivamente la idea de viajar. Al contrario. Una de las cosas que más nos atraía de tener una base era precisamente poder disfrutar los viajes de otra manera.

Cuando vives en una furgoneta camper permanentemente, viajar y vivir son exactamente la misma cosa. Esto tiene una parte maravillosa, pero también significa que no todos los días estás de vacaciones. Hay que trabajar, hacer compras, lavar ropa, solucionar averías, editar, contestar correos y hacer todas esas cosas tremendamente interesantes que Instagram suele olvidar cuando alguien explica lo increíble que es vivir viajando en una furgoneta. Puedes estar aparcado frente a uno de los paisajes más bonitos que hayas visto y pasarte ocho horas mirando una pantalla. Nos ha pasado.

Tener una base cambia eso. Ahora podemos salir porque queremos salir, hacer una ruta, volver cuando nos apetezca y pasar una temporada en casa antes de volver a arrancar. Al menos esa es la teoría. Porque con nosotros las teorías suelen durar hasta que empezamos a tener ideas.

 

❤️ Venderla se parece bastante más a una liberación que a una despedida

 

Nos cuesta decirlo así porque puede sonar injusto para una furgoneta camper que realmente nos ha dado muchísimo. Pero si tenemos que explicar qué sentimos ahora mismo al vender nuestra furgoneta camper, probablemente la palabra sea liberación.

Una liberación un poco rara. Porque al mismo tiempo que queremos que se venda, sabemos perfectamente que el día que alguien se marche conduciéndola nos va a dar un vuelco el estómago. Ahí está una parte enorme de nuestra vida en camper.

Nuestra primera noche en Bronchales, los lugares donde hemos dormido, las comidas improvisadas, Dante buscando siempre el sitio más incómodo posible para tumbarse, las horas trabajando dentro mientras fuera estaba lloviendo, las conversaciones sobre dónde ir después y todos esos momentos absolutamente normales que al final son los que hacen que un espacio se convierta en tu casa.

No queremos borrar nada de eso. Tampoco cambiaríamos estos dos años por una vida más sencilla. Incluso después de todo lo malo, si pudiésemos volver atrás sabiendo lo que sabemos ahora, volveríamos a salir a vivir en camper. Sin ninguna duda. Quizá haríamos algunas cosas de otra manera y probablemente revisaríamos unas cuantas instalaciones con una lupa antes de alejarnos demasiado de un taller, pero volveríamos a hacerlo.

El problema fue que una experiencia que debía haber empezado de una forma terminó condicionada durante demasiado tiempo por algo que nunca tendría que haber ocurrido. No la vida nómada. Por eso sentimos que esta etapa necesita terminar, para que la siguiente pueda empezar de otra manera.

 

🚐 Entonces… ¿se termina Destino Camper?

 

Si sumamos todo lo que hemos contado hasta ahora, la conclusión parece bastante evidente. Vendemos nuestra furgoneta camper, hemos comprado una casa y ya no vivimos viajando permanentemente en la carretera. Nuestra vida es bastante más estable y tenemos trabajo en la casa probablemente hasta el año 2047.

Así que sí, tiene toda la pinta. Destino Camper llegó hasta aquí, fue bonito mientras duró y ahora nos dedicaremos a plantar tomates, poner baldosas y quejarnos de que nos duele la espalda.

Podría ser. De hecho, seguramente sería lo más lógico. Pero si lleváis un tiempo siguiéndonos ya sabéis que tomar la decisión más lógica nunca ha sido exactamente nuestro fuerte.

Y hay una parte de toda esta historia que todavía no hemos contado.

🤫 Sigue leyendo.

Hay algo que llevamos casi un año sin contar.
 
 

🤫 Hay una cosa que llevamos casi un año sin contar

 

Mientras todo esto ocurría, mientras seguíamos utilizando nuestra furgoneta camper, solucionando las últimas cosas, buscando una casa y haciendo nuestra vida con bastante normalidad, había una decisión que ya estaba tomada desde hacía tiempo.

La camper se iba a vender.

Y hace aproximadamente un año hicimos algo que hasta ahora solo conocía una persona fuera de nosotros: Xavi. Reservamos con Vancraft nuestra próxima camperización.

Sí, efectivamente. Todo este artículo hablando de vender nuestra furgoneta camper, de comprar una casa, de tener una vida más estable, de cerrar etapas y de lo bien que se vive plantando tomates para terminar contándoos que ya estamos preparando otra camper.

Muy nosotros todo.

La decisión la tomamos cuando todavía no teníamos esta casa y mucho antes de saber siquiera si acabaríamos encontrando una. Teníamos clarísimo que queríamos vender la camper, empezar de cero y hacer las cosas de una manera completamente diferente, pero después de nuestra experiencia anterior había una condición fundamental: esta vez queríamos saber exactamente quién iba a construirla.

Después de todo el trabajo que Xavi había hecho en nuestra furgoneta camper, la confianza estaba ahí y no necesitábamos darle muchas más vueltas. Hablamos con él, le explicamos la idea que teníamos en la cabeza y reservamos nuestro hueco para cuando llegase el momento. El pequeño detalle es que para que ese momento llegue primero tenemos que vender esta furgoneta.

Así que tenemos una futura camperización reservada, un montón de ideas apuntadas, una casa patas arriba, una furgoneta en Wallapop y probablemente más proyectos abiertos de los que cualquier persona sensata tendría al mismo tiempo. Todo en orden.

 

trabajando en camper online y pernoctar en camper vendemos nuestra furgoneta camper
🚐 La próxima camper va a ser nuestro verdadero reset

 

Después de casi dos años viviendo en camper tenemos una ventaja enorme que no teníamos cuando diseñamos la primera: ahora sabemos perfectamente qué utilizamos, qué necesitamos y qué cosas parecían importantísimas sobre el papel para luego descubrir que en nuestro día a día daban bastante igual.

También sabemos qué hemos echado de menos.

Cuando preparas tu primera furgoneta camper intentas imaginar cómo vas a vivir en una furgoneta, pero por muchas horas que pases haciendo planos o mirando distribuciones, hay cosas que solamente descubres después de utilizarla durante meses. Nosotros hemos tenido casi dos años viviendo en camper para encontrar esas pequeñas cosas que cambiaríamos y, por desgracia para Xavi, hemos tomado bastantes notas.

La idea con la próxima camper es llevar todo eso bastante más lejos. Queremos muchísima capacidad de almacenamiento, porque vivir viajando en una furgoneta durante temporadas largas cambia completamente lo que necesitas llevar contigo. Queremos una instalación eléctrica preparada para trabajar sin estar pendientes continuamente de la energía, con mucha capacidad de litio y una placa solar potente, además de unos depósitos de agua limpia y grises que superen lo que tenemos actualmente.

Y eso es solo la parte que podemos contar. También tenemos unas cuantas ideas guardadas que ni siquiera Xavi conoce todavía y que probablemente iremos soltándole poco a poco para evitar que se arrepienta de habernos conocido. Iba a decir que alguna hará que se tire de los pelos, pero ahí tenemos un pequeño problema logístico. Qué envidia.

Lo mejor de todo es que esta vez partimos de la experiencia. Sabemos cómo trabajamos dentro de una camper, cómo viajamos con Dante, cuánto almacenamiento terminamos utilizando de verdad, qué autonomía queremos tener y cómo nos gusta movernos cuando estamos semanas fuera. Va a ser una furgoneta camper pensada desde nuestra forma real de vivirla.
 

Eso sí, de momento no vamos a contar cuál será el vehículo. Primero tiene que venderse nuestra furgoneta actual y después llegará el momento de enseñar todo lo demás. Ya tendremos tiempo para volvernos locos con distribuciones, materiales, instalaciones y todas esas decisiones que prometemos solemnemente no cambiar cuarenta y siete veces antes de empezar. Bueno, esto último seguramente sea mentira.

 

🔄 Destino Camper V2

 

Durante estos últimos dos años muchas de las cosas que imaginábamos hacer con Destino Camper acabaron quedándose por el camino. Cuando empezamos esta etapa teníamos ganas de viajar en furgoneta camper muchísimo, descubrir lugares, probar formas diferentes de vivir en camper y generar contenido alrededor de todo aquello que íbamos aprendiendo. El problema es que cuando una parte importante de tu energía termina dedicada a solucionar problemas de la propia furgoneta, inevitablemente otras cosas van desapareciendo.

Teníamos la distribución hecha para hacer podcasts con otros viajeros, entrevistas, equipo para montar una peli con Spielberg… Y esa es probablemente la espinita más grande que nos queda. Sentimos que vivimos la vida nómada, claro, pero que una parte demasiado grande de esa experiencia estuvo condicionada por preocupaciones que no deberían haber estado ahí.

Por eso tenemos tantas ganas de lo que internamente ya llamamos Destino Camper V2.

La casa nos permite tener esa base que siempre quisimos y la próxima camper nos permitirá volver a vivir viajando sabiendo que cuando queramos regresar tendremos nuestro sitio esperándonos. Podremos pasar semanas viviendo en una furgoneta camper, volver una temporada, seguir con nuestros proyectos y salir otra vez cuando nos apetezca. Después de haber probado durante casi dos años viviendo en camper lo que significa hacerlo permanentemente, creemos que esta mezcla puede encajarnos muchísimo mejor.

Y sobre todo queremos disfrutar. Parece una tontería escribirlo después de todo lo que hemos contado, pero tenemos ganas de quitarnos esa espinita, arrancar una etapa sin estar esperando a que aparezca el siguiente problema y recuperar aquella sensación que tuvimos durante nuestra primera noche en Bronchales, cuando todo era nuevo y todavía no sabíamos absolutamente nada de lo que iba a venir después.

Esta vez, por lo menos, llegaremos un poquito más espabilados. Esperamos.

 

🌍 Destino Camper sigue, y seguramente venga bastante cargadito

 

Así que podéis estar tranquilos porque Destino Camper no desaparece. El blog seguirá exactamente igual y continuaremos publicando sobre vida en camper, vida nómada, viajes, equipamiento y todas esas cosas que llevamos años compartiendo. Instagram seguirá también y, cuando empiece el nuevo proyecto, evidentemente vais a acabar viendo más camperización de la que probablemente habíais pedido.

Incluso tenemos dando vueltas una idea para YouTube. Todavía está muy verde y no queremos anunciar algo que quizá cambie veinte veces antes de hacerlo, pero si finalmente sale adelante nos gustaría intentar algo diferente a lo que solemos encontrar dentro del contenido vanlife. Tenemos claro que si abrimos ese camino queremos hacerlo a nuestra manera y que tenga sentido dentro de esta nueva etapa.

Ahora mismo el primer paso sigue siendo mucho más sencillo: vender nuestra furgoneta camper.

Y resulta curioso porque, después de tantos meses sabiendo lo que queríamos hacer, ahora que está anunciada sentimos que todo empieza realmente a moverse. Puede venderse mañana o tardar meses — no tenemos ninguna prisa por quitárnosla de encima ni vamos a entregársela al primero que aparezca. Sabemos cómo está ahora mismo y todo lo que lleva detrás. Queremos que termine en manos de alguien que realmente vaya a disfrutar de vivir en una furgoneta camper.

 

❤️ Casi dos años después, volveríamos a hacerlo

 

Cuando empezamos a vivir viajando en una furgoneta sabíamos que nuestra vida iba a cambiar, aunque evidentemente no teníamos ni idea de hasta qué punto. Nos equivocamos en cosas, aprendimos otras a base de golpes y pasamos momentos en los que hubiese sido muchísimo más sencillo mandar todo a la mierda. También conocimos lugares increíbles, vivimos experiencias que difícilmente habríamos tenido llevando nuestra vida anterior y descubrimos una forma de viajar en furgoneta camper que se terminó convirtiendo en nuestra manera de vivir.

Por eso, incluso después de los problemas, del estrés, del juicio y de todo lo que ha rodeado a esta furgoneta, si hoy nos preguntasen si volveríamos a vender nuestras cosas y salir a vivir en camper, la respuesta sería sí. Lo haríamos otra vez. Probablemente con más herramientas, revisando absolutamente todo tres veces y con el teléfono de Xavi guardado en favoritos desde el primer día, pero lo haríamos.

Ahora tenemos una casa en las montañas a la que volver, una furgoneta camper que busca nuevo dueño y un proyecto nuevo esperando a que todo encaje para poder empezar. Por primera vez en bastante tiempo sentimos que podemos cerrar esta etapa sin enfado, quedándonos con lo bueno y dejando que todo lo demás vaya perdiendo importancia.

Quizá por eso la palabra liberación sigue siendo la que mejor define lo que sentimos.

 

👋 Todavía no toca decirle adiós

 

Además, siendo estrictos, todo este tono de despedida tiene un pequeño problema: la furgoneta sigue aquí. Todavía podemos verla por la ventana, todavía podemos entrar dentro y seguramente seguiremos utilizándola mientras espera a su próximo dueño, así que tampoco vamos a montar ahora una escena dramática despidiéndonos de ella con música de violín.

Ese día ya llegará. Y seguramente entonces sí será extraño verla arrancar sabiendo que esta vez nosotros nos quedamos en tierra. Aunque también será el momento en el que de verdad podremos empezar a mover la siguiente pieza de esta historia.

Así que sí, vendemos nuestra furgoneta camper después de casi dos años viviendo en ella. La puedes ver anunciada en Wallapop si tienes curiosidad o si crees que puede ser tu próxima casa sobre ruedas.

(ENLACE WALLAPOP)

Y si has llegado hasta aquí pensando que habíamos comprado una casa, vendido la camper y abandonado definitivamente la vida nómada…

Bueno. Casi. Esto acaba de empezar.

 

Si alguna vez has vendido una camper con la que hayas vivido algo importante, cuéntanoslo en los comentarios. Tenemos curiosidad por saber si cuando llega el momento de verla marcharse se siente tan raro como imaginamos. Y si te aburres, recuerda que nos puedes ver en Villa Destino y por qué no en Destino Urbex 😉

 

❓ Preguntas frecuentes

¿Por qué vendéis la furgoneta camper?

No porque nos hayamos cansado de viajar ni porque la experiencia haya sido mala. La decisión tiene más que ver con lo que representaba para nosotros después de casi dos años de problemas con la camperización. Aunque Xavi de Vancraft consiguió dejarla como debería haber estado desde el principio, seguíamos viendo en ella todo lo que había pasado. Venderla es la mejor forma de hacer un reset completo y empezar la siguiente etapa desde cero.

¿Se termina Destino Camper?

Para nada. El blog sigue exactamente igual, Instagram también y tenemos más cosas en marcha de las que probablemente deberíamos. De hecho, hay algo que llevamos casi un año sin contar y que cambia bastante la lectura de todo esto. Lo contamos en el artículo.

¿Habéis dejado de vivir en camper por comprar una casa?

No exactamente. Llevábamos aproximadamente siete años buscando una base — la idea existía mucho antes de comprar esta furgoneta. No queríamos comprar por comprar y cuando apareció la casa correcta, en la montaña y con trabajo para aburrir, encajó. Tener una base no significa dejar de viajar, significa poder volver cuando nos apetezca.

¿Volveríais a vivir en camper?

Sí, sin dudarlo. Incluso después de los problemas, del estrés y del juicio, si pudiésemos volver atrás sabiendo lo que sabemos ahora, volveríamos a salir a vivir viajando. Probablemente revisaríamos absolutamente todo tres veces antes de alejarnos de un taller, pero lo haríamos.

¿Dónde puedo ver la furgoneta a la venta?

Está anunciada en Wallapop. Puedes verla en el enlace que aparece en el artículo. Cualquiera que se la lleve se lleva una camper muchísimo mejor que la que nosotros recibimos en su momento — eso sí podemos garantizarlo.

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