Qué es la procesionaria y por qué es peligrosa para perros y gatos
Si tienes perro o gato y paseas con él por parques, zonas ajardinadas o caminos de monte, hay un pequeño enemigo que cada año provoca auténticas urgencias veterinarias: la oruga procesionaria del pino.
Su nombre científico es Thaumetopoea pityocampa y se trata de una oruga que vive principalmente en pinos, donde forma los característicos bolsones blancos que cuelgan de las ramas. No, no eran bolas de Navidad, son bolas de orugas. Dentro de esos nidos pasan el invierno protegidas hasta que llega el momento de bajar al suelo.
Y aquí es donde empieza el verdadero problema.
El nombre de procesionaria viene de la forma en la que se desplazan cuando abandonan el nido. Las orugas bajan del árbol y avanzan en fila india formando una especie de procesión, una detrás de otra, buscando un lugar adecuado en el suelo donde enterrarse y comenzar su proceso de crisalidación.
Esta escena es muy habitual en muchas zonas de España y, aunque pueda parecer curiosa, es extremadamente peligrosa para mascotas y personas.
Dónde se encuentra la procesionaria en España
La procesionaria está muy extendida en gran parte del territorio español porque su hábitat natural son los pinares. Esto significa que es habitual encontrarla en parques urbanos con pinos, zonas ajardinadas, áreas recreativas, caminos forestales, montes y senderos, urbanizaciones con pinos cercanos… vamos, que te las puedes encontrar en casi cualquier sitio de España donde hayan pinos cerca.
Por eso, incluso aunque vivas en ciudad, tu perro o gato puede encontrarse con ellas durante un paseo normal.
Los parques y zonas verdes con pinos son uno de los lugares donde más casos se ven cada año, porque las orugas caen de los árboles o bajan en procesión directamente al suelo.
Cuándo aparecen: los meses más peligrosos
Tradicionalmente, la bajada de las procesionarias del nido ocurre entre febrero y abril, que son los meses considerados más peligrosos.
Sin embargo, en los últimos años esto se está adelantando y alargando debido a que nuestros inviernos son más suaves.
Actualmente no es raro ver procesionarias:
- Desde enero si el clima es más cálido (zonas del sur y este de España)
- Durante febrero, marzo y abril (el periodo más habitual y donde más vas a ver)
- Incluso hasta junio en algunos lugares
La oruga procesionaria puede bajar del pino a cualquier hora del día, aunque suele hacerlo con mayor frecuencia cuando hace más calor y hay sol directo, porque les gusta notar el tronco calentito.
Esto hace que los paseos diurnos por zonas con pinos durante estos meses requieran especial atención.
Por qué la procesionaria es tan peligrosa
El verdadero problema no es la oruga en sí, sino sus pelos urticantes.
Cada oruga está cubierta por miles de pequeños pelos microscópicos que contienen una toxina muy potente llamada taumatopina. Cuando la oruga se siente amenazada, libera estos pelos como mecanismo de defensa. El contacto con ellos puede provocar una reacción inflamatoria muy fuerte.
Y en el caso de perros y gatos, el riesgo aumenta mucho porque suelen:
- Oler todo lo que encuentran en el suelo
- Acercarse por curiosidad
- Intentar cogerlas con la boca
- Incluso comérselas
Esto es algo muy habitual en muchos perros, especialmente los más curiosos.
En ese momento los pelos urticantes entran en contacto con lengua, labios, hocico, ojos, piel, vías respiratorias… La reacción puede ser muy rápida y extremadamente grave.
Aviso importante sobre la procesionaria
La información de este artículo tiene un carácter divulgativo y preventivo. Belén es auxiliar veterinaria y comparte estos consejos para ayudar a actuar con rapidez ante un posible contacto con la oruga procesionaria, especialmente cuando estamos de excursión o en mitad del monte con nuestros perros.
En ningún caso este contenido sustituye el diagnóstico ni las indicaciones de un veterinario profesional. Siempre que exista sospecha de contacto con procesionaria debes acudir lo antes posible a un veterinario, ya que las consecuencias pueden ser graves e incluso mortales.
Si viajas con tu mascota, es recomendable consultar previamente con tu veterinario cómo actuar en una situación de emergencia, qué medicación puedes llevar en tu botiquín (como Urbason) y cuáles son las dosis correctas para tu animal.
Ante cualquier contacto con procesionaria, actúa con rapidez pero siempre siguiendo las indicaciones de tu veterinario.
Cómo prevenir problemas con la procesionaria
Aunque más adelante veremos qué hacer en caso de contacto, la mejor herramienta siempre es la prevención. Durante los meses de mayor riesgo es recomendable tomar algunas precauciones muy simples para evitar sustos.
Una de las más importantes es llevar siempre a tu mascota con correa por zonas donde pueda haber procesionarias. Evita que tu perro o gato se acerque impulsivamente a una fila de orugas en el suelo.
Las procesionarias suelen verse claramente cuando están en procesión, así que mejor evitar pasar cerca de ellas.
Si se sienten amenazadas pueden liberar sus pelos urticantes, que incluso pueden llegar a tocarte a ti o a tu mascota sin contacto directo.
Por la noche o zonas con poca iluminación conviene tener especial cuidado. Llevar una linterna o usar la luz del móvil puede ayudarte a ver por dónde camináis y evitar encontrarte con ellas.
Si vas a un parque de perros donde el animal va a estar suelto, haz primero una pequeña revisión de la zona. Comprueba si hay procesionaria por el suelo, si hay filas en movimiento, pinos cercanos con bolsones o actividad de bajada de las orugas por los troncos.
Incluso en parques aparentemente seguros, es recomendable mantener siempre contacto visual con tu mascota mientras está jugando o explorando.
En resumen, evitar zonas con procesionaria, pasear con correa, vigilar el suelo durante los paseos y mantener vigilado siempre a tu mascota.
Porque en este caso prevenir siempre es mucho más fácil que tener que reaccionar ante una urgencia.

🚨 Síntomas de contacto con procesionaria en perros y gatos
Si tu perro o gato ha tenido contacto con una oruga procesionaria o con sus pelos urticantes, los síntomas pueden aparecer en cuestión de minutos.
La reacción es extremadamente rápida porque la toxina que contienen esos pelos microscópicos provoca una inflamación muy agresiva en los tejidos con los que entra en contacto.
En muchos casos, el primer síntoma aparece cuando el animal ha olido, lamido o intentado coger la oruga con la boca. También puede ocurrir simplemente por acercarse demasiado a una procesión de orugas.
Los signos más habituales que puedes observar en tu mascota son los siguientes:
Nerviosismo o comportamiento extraño
Una de las primeras señales suele ser un cambio brusco en el comportamiento.
El perro o gato puede mostrarse inquieto, nervioso o muy incómodo, como si algo le estuviera molestando mucho de repente. En muchos casos verás que no para de moverse, se sacude la cabeza o intenta frotarse la cara contra el suelo o contra sus patas.
Esto ocurre porque los pelos urticantes producen una sensación muy intensa de irritación y dolor en la zona de contacto.
Babeo intenso y espeso
El babeo excesivo es uno de los síntomas más característicos cuando la toxina ha entrado en contacto con la boca.
El animal empieza a producir una gran cantidad de saliva, normalmente muy espesa y abundante. En algunos casos puede parecer que el perro o el gato tiene espuma alrededor de la boca.
Esto sucede porque la mucosa oral está reaccionando a la toxina liberada por los pelos urticantes.
Dolor agudo y rascado desesperado
El contacto con la procesionaria produce un dolor bastante intenso, acompañado de un picor muy fuerte. Es habitual ver que el animal intenta rascarse desesperadamente el hocico, la lengua o la cara con las patas. También puede intentar frotar la boca contra el suelo para aliviar la sensación de irritación.
Este comportamiento puede empeorar la situación, ya que al rascarse puede extender los pelos urticantes a otras zonas del cuerpo.
Vómitos
En algunos casos el animal puede empezar a vomitar poco después del contacto. Esto puede ocurrir porque ha ingerido parte de la toxina o porque el dolor y la inflamación en la boca y garganta desencadenan una reacción digestiva.
Los vómitos no siempre aparecen, pero cuando lo hacen son un indicador claro de que la toxina está afectando al organismo y hay que actuar con mayor urgencia.
Dificultad para tragar
Otro síntoma relativamente frecuente es la dificultad para tragar.
El animal puede hacer movimientos extraños con la boca, intentar tragar repetidamente o mostrar signos de incomodidad al cerrar la boca.
Esto ocurre porque la inflamación afecta a tejidos de la boca y garganta.
Inflamación masiva de lengua, labios y cara
Este es uno de los síntomas más preocupantes.
La lengua, los labios y el hocico pueden inflamarse de forma muy rápida, llegando a aumentar considerablemente de tamaño en pocos minutos. La inflamación en estas zonas es especialmente peligrosa porque, si progresa, puede dificultar la respiración.
Cuando la lengua se inflama demasiado, puede llegar a impedir el paso del aire o bloquear parcialmente la vía respiratoria.
Riesgo de necrosis en la lengua
Uno de los problemas más graves que puede provocar la toxina de la procesionaria es la necrosis del tejido de la lengua. La necrosis significa que el tejido se daña hasta el punto de morir.
En algunos casos, cuando el contacto ha sido muy intenso o se ha ingerido la oruga, el tejido de la lengua puede deteriorarse tanto que el animal pierde una parte de ella.
Esto no siempre ocurre, pero es una de las complicaciones más conocidas de la procesionaria.
Necrosis en esófago o estómago si se ingiere
Si el animal llega a ingerir la oruga o los pelos urticantes, el daño no se limita a la boca.
La toxina puede afectar también al esófago y al estómago, provocando lesiones graves en los tejidos internos.
Esto puede generar dolor intenso, vómitos persistentes y complicaciones digestivas importantes.
Edema de laringe si se inhalan los pelos urticantes
Los pelos urticantes también pueden entrar en las vías respiratorias.
Si esto ocurre, pueden provocar un edema de laringe, que es una inflamación severa de la zona que conecta la garganta con la tráquea.
Cuando esto sucede, la respiración puede volverse difícil y ruidosa.
Shock anafiláctico en casos graves
En las situaciones más graves, la reacción del organismo puede evolucionar hacia un shock anafiláctico.
Este tipo de reacción alérgica generalizada puede poner en peligro la vida del animal si no se actúa con rapidez.
Aunque no es lo más frecuente, es una posibilidad real en exposiciones importantes a la toxina.
⏱️ Por qué es fundamental actuar rápido
Uno de los aspectos más peligrosos de la procesionaria es la velocidad con la que aparecen los síntomas. En muchos casos, el proceso ocurre en cuestión de minutos.
Un perro puede oler o lamer una procesionaria durante el paseo y empezar a mostrar síntomas antes incluso de volver a casa.
Por eso es tan importante reconocer rápidamente las señales de alerta y actuar con rapidez. Cuando se interviene pronto, es mucho más fácil controlar la inflamación y evitar complicaciones graves.
Si se tarda demasiado en actuar, la inflamación puede progresar hasta afectar a la respiración o provocar daños en los tejidos.
⚠️ Un detalle importante que muchos dueños desconocen
Algo que muchas personas no saben es que no es necesario que el animal toque directamente la oruga. Los pelos urticantes pueden quedar dispersos en el suelo o en el aire alrededor de la procesión.
Eso significa que un perro puede tener una reacción simplemente por:
- acercarse demasiado a la fila de orugas
- olerlas de cerca
- pisar una zona donde han pasado
- tocar accidentalmente los pelos que han quedado en el suelo
Por eso es tan importante evitar pasar cerca de ellas durante los paseos. Las dos últimas opciones, obviamente, no se pueden evitar ya que no puedes apreciar a simple vista los pelos urticantes. Es decir, al no haber una oruga procesionaria a la vista, no esperas que haya pelos urticantes en el suelo y al ser transparentes, es imposible verlos.
Son cosas que hay que tener en cuenta si tiene síntomas aunque no hayas visto que haya tenido contacto directo con orugas. Así que, en cuanto veas alguno de los síntomas descritos anteriormente, acude al veterinario de urgencia.
Qué hacer si tu perro o gato tiene contacto con una procesionaria
Si sospechas que tu perro o gato ha tenido contacto con una oruga procesionaria o con sus pelos urticantes, la rapidez con la que actúes puede marcar una diferencia enorme.
La toxina que contienen esos pelos microscópicos provoca una reacción inflamatoria muy fuerte y extremadamente rápida. En cuestión de minutos la lengua, los labios o el hocico pueden inflamarse de forma considerable poniendo en riesgo la vida de tu mascota.
Por eso es fundamental entender algo desde el principio:
Lo que hagas en casa nunca sustituye al veterinario.
Todo lo que puedas hacer sirve únicamente para ganar tiempo hasta llegar a un profesional.
En los primeros minutos hay varias cosas que sí puedes hacer y otras que no debes hacer nunca.
Lo primero: protege tus manos
Los pelos de la procesionaria también son urticantes para los humanos.
Si vas a ayudar a tu mascota, intenta hacerlo con guantes si tienes a mano. Si no los tienes, manipula lo mínimo posible la zona afectada y evita tocar directamente la lengua o el hocico.
Después de intervenir, lávate muy bien las manos y evita tocarte la cara o los ojos.
Nunca frotes la zona afectada
Un error muy habitual es intentar limpiar o frotar la zona donde el animal ha tenido contacto. Esto empeora la situación.
Cuando se frotan los pelos urticantes se rompen, liberan más toxina y además se extienden a otras zonas del cuerpo.
Por eso nunca debes frotar ni dejar que tu perro o gato se rasque, aunque veas que intenta hacerlo desesperadamente.
Enjuagar con agua (si es posible)
Si tienes agua a mano, puedes intentar lavar la zona afectada para arrastrar los pelos urticantes (sin frotar).
Lo ideal es hacerlo con agua tibia, ya que ayuda a desactivar parcialmente la toxina.
Si el contacto ha sido en la boca o lengua, puedes intentar enjuagar el hocico siempre que NO exista la posibilidad de que el animal se trague el agua.
Si tienes dudas de que pueda tragársela, es mejor no hacerlo, porque ingerir esos pelos podría causar daños en esófago o estómago.
Cuando el contacto se produce en piel o en otras partes del cuerpo, puedes lavar con agua sin frotar, dejando que el agua arrastre los pelos.
Algunas personas utilizan también vinagre de manzana, ya que puede ayudar a neutralizar parcialmente la toxina.
Ir al veterinario lo antes posible
Incluso aunque los síntomas parezcan leves al principio, siempre debes acudir al veterinario.
La inflamación puede avanzar muy rápido, especialmente cuando afecta a lengua o garganta.
Y aquí es donde entra una herramienta que muchos veterinarios recomiendan tener preparada cuando paseamos por zonas con pinos.
Urbason: el medicamento que puede salvar la vida de tu mascota
Muchos veterinarios recomiendan a propietarios de perros que pasean por zonas con pinos tener en casa Urbason inyectable.
El Urbason es un medicamento cuyo principio activo es metilprednisolona, un corticoide de acción rápida. Se utiliza para controlar procesos inflamatorios agudos, reacciones alérgicas graves y diferentes procesos inmunológicos.
En el caso de la procesionaria se utiliza porque reduce la inflamación de forma muy rápida, algo fundamental cuando la lengua o la garganta empiezan a hincharse.
IMPORTANTE
El Urbason no sustituye al veterinario.
Solo sirve para frenar la inflamación y ganar tiempo hasta llegar a una clínica u hospital veterinario.
Aunque tu mascota mejore después de la inyección, debes acudir igualmente al veterinario.
Efectos secundarios del Urbason
Como cualquier medicamento potente, el Urbason puede provocar efectos secundarios. Cuando se utiliza en una situación puntual de emergencia suelen ser leves y temporales.
Es bastante habitual que el animal beba más agua de lo normal durante las horas posteriores a la administración. Esto suele ir acompañado de un aumento en la frecuencia de orina. Así que sacalo con más frecuencia y si se le escapa algún pis en casa cuando de normal no lo hace, no lo regañes ya que esta causado por la medicación.
También puede aparecer respiración más acelerada o jadeo, incluso aunque el animal no haya realizado ningún esfuerzo. Es algo habitual, no te asustes.
Otro efecto frecuente es el aumento del apetito. Algunos perros parecen tener más hambre de lo habitual después de recibir el medicamento.
En algunos casos también pueden aparecer vómitos leves, heces más blandas o cambios de comportamiento, como inquietud o nerviosismo. Si ves que tu perro no para de caminar de un lado a otro nervioso puede ser un efecto del Urbason.
Efectos secundarios menos frecuentes
Cuando el Urbason se utiliza durante periodos prolongados pueden aparecer efectos secundarios más importantes.
Entre ellos se encuentran la bajada de defensas, la aparición de diabetes inducida por corticoides, problemas digestivos como úlceras estomacales o incluso el desarrollo del llamado síndrome de Cushing.
Por eso este medicamento no es un tratamiento para usar de forma habitual, sino una herramienta de emergencia que solo debe utilizarse en situaciones puntuales y siempre bajo supervisión veterinaria.
AVISO IMPORTANTE
Si tu perra o gata está embarazada, la administración de Urbason puede tener consecuencias tanto para los fetos como para la madre. En estos casos lo más recomendable es llamar a un veterinario y explicarle la situación antes de pincharle Urbason.
Será el profesional quien valore si el riesgo de la reacción alérgica es mayor que el posible riesgo del medicamento.
También está contraindicado o debe utilizarse con mucho cuidado en animales con diabetes, infecciones activas, inmunodepresión o úlceras digestivas. Así que en estos casos, también deberías llamar a tu veterinario antes de inyectarle Urbason para que te aconseje.
Nunca administres Urbason sin haber hablado antes con tu veterinario y sin tener claras las dosis que corresponden al peso de tu mascota.
Formatos de Urbason inyectable
El Urbason inyectable se comercializa en varios formatos según la cantidad de principio activo que contiene cada ampolla. Los más habituales son 8 mg, 20 mg, 40 mg y 250 mg (El de 250 mg lo obviamos porque no se suele dar para perro o gatos). En mascotas domésticas lo más frecuente es que el veterinario recete Urbason de 20 mg, ya que permite ajustar mejor las dosis. Cada ampolla, una vez preparada, suele tener un volumen total de 2 mililitros.
Esto significa que esos 2 ml contienen la totalidad del medicamento indicado en la ampolla (8, 20 o 40 mg según el formato). Por eso cuando calculamos la dosis lo que realmente vamos a medir en la jeringa son mililitros, no miligramos.
Dosis de Urbason según el peso del animal
La dosis depende del peso del perro o del gato. Las dosis orientativas son las siguientes:
| Peso del animal | Dosis |
|---|---|
| hasta 5 kg | 0,5 – 1 mg/kg |
| 5 – 15 kg | 1 – 1,5 mg/kg |
| 15 – 30 kg | 1 – 2 mg/kg |
| más de 30 kg | hasta 2 mg/kg |
Cómo calcular la dosis: regla de tres
Para calcular cuántos mililitros debemos administrar utilizamos una regla de tres. Si sabemos cuántos miligramos contiene una ampolla completa (8, 20 o 40 mg según el formato) y cuántos mililitros tiene esa ampolla (2 ml), podemos calcular qué volumen corresponde a la dosis que necesita nuestro animal según su peso.
Ejemplo práctico: perro de 25 kg
El primero ejemplo es el caso de nuestro perro Dante que pesa aproximadamente 25 kg.
La dosis recomendada, según puedes ver en la tabla, suele situarse entre 1 mg/kg y 2 mg/kg. (Peso entre 15 y 30 kg).
Dosis mínima sería 25 mg (1mg x 25kg que pesa Dante = 25 mg) y máxima 50 mg (2 mg x 25 kg = 50 mg). Hasta aqui es fácil, multiplicar el peso de tu perro por el mínimo y máximo de dosis que puedes darle según su rango de peso que puedes ver en la tabla anterior.
Si utilizamos Urbason de 20 mg, cada ampolla contiene 20 mg en 2 ml.
Administrar una ampolla completa (2 ml en la jeringa) ya ayuda bastante a frenar la inflamación mientras llegamos al veterinario ya que estariamos administrandole 20 mg. Aunque su mínimo sea 25 mg no pasa nada porque luego puedo administrarle más si veo que no le hace efecto. De esta forma evito preparar otra ampolla y pierdo menos tiempo en llegar al veterinario, que es lo más importante.
Si después de 10-15 minutos no se observa mejoría y seguimos lejos de una clínica veterinaria, ya si prepararía otra ampolla que podría administrarse sin llegar al máximo. Es importante saber cuantos miligramos de Urbason le hemos inyectado a nuestro perro o gato para informar al veterinario en cuanto lleguemos. Según como vea a nuestra mascota, el profesional (sabiendo lo que le hemos administrado) ya sabrá como actuar sin problemas.
Ejemplo práctico: perro de 3 kg
En perros pequeños hay que ser mucho más precisos. Un perro de 3 kg necesitaría 0,5 – 1 mg/kg, es decir, aproximadamente entre 1,5 mg y 3 mg de Urbason. Si utilizamos Urbason de 20 mg en 2 ml, aplicamos la regla de tres (¿si en 2 ml de solución hay 20 mg de medicación, cuantos ml necesito para tener 1,5 mg de medicación?):
(1,5 × 2) ÷ 20 = 0,15 ml
Eso significa que en la jeringa debemos cargar aproximadamente 0,15 ml como mínimo.
Como máximo podrías administrarle (3 × 2) ÷ 20 = 0,3 ml.
Para poder medir cantidades tan pequeñas es recomendable utilizar jeringas de insulina, que permiten mayor precisión. Con las jeringas normales va a ser muy complicado administrarle la dosis correcta, tenedlo en cuenta si vuestro perro o gato es pequeño.
Ejemplo práctico: perro de 14 kg con Urbason de 20 mg
Un perro de 14 kg necesitaría aproximadamente entre 1 – 1,5 mg/kg., es decir, 14 mg y 21 mg de Urbason.
Aplicamos la regla de tres.
Para la dosis mínima:
(14 × 2) ÷ 20 = 1,4 ml
Para la dosis máxima:
(21 × 2) ÷ 20 = 2,10 ml
Esto significa que la dosis máxima equivaldría aproximadamente a una ampolla completa (2 ml) y 0,10 ml de otra ampolla. Esos 2,10 ml serían el volumen total máximo que podríamos administrarle.
Ejemplo práctico: perro de 1 kg con Urbason de 8 mg
Si tenemos Urbason de 8 mg, eso significa que 2 ml contienen 8 mg de medicamento.
Para un animal de 1 kg, cuya dosis sería entre 0,5 mg y 1 mg, calculamos así:
Dosis mínima:
(0,5 × 2) ÷ 8 = 0,125 ml
Dosis máxima:
(1 × 2) ÷ 8 = 0,25 ml
Eso significa que en la jeringa cargaríamos como mínimo 0,125 ml y 0,25 ml como máximo.
Ejemplo práctico: perro de 20 kg con Urbason de 40 mg
Si utilizamos Urbason de 40 mg, los 2 ml de la ampolla contienen 40 mg de medicamento. Para un animal de 20 kg, cuya dosis sería entre 20 mg y 40 mg, calculamos:
Dosis mínima:
(20 × 2) ÷ 40 = 1 ml
Dosis máxima:
(40 × 2) ÷ 40 = 2 ml
En este caso cargaríamos en la jeringa como mínimo 1ml y 2 ml (ampolla entera) como máximo.
Un consejo muy práctico
Cuando tu veterinario te recete Urbason, pídele que te explique la dosis exacta para tu mascota, como administrarlo, donde y como debes pincharle. No hay nada mejor que un pequeño ejemplo visual de un profesional.
Lo ideal es apuntar la dosis directamente en la caja del medicamento.
También es recomendable guardar en la caja un papel con la dosis (por si se borra de la caja) y pegar con esparadrapo varias jeringas a la caja. Recuerda que si tu perro/gato necesita dosis bajitas, es mejor y más seguro llevar jeringas de insulina. De esta forma todo estará preparado si alguna vez ocurre una emergencia.
Ah, y saber donde esta tu veterinario más próximo ya sea en la zona por la que vives, en los lugares donde sueles ir de excursion con tus peludos o si te vas de vacaciones y sus horarios es un plus de tranquilidad en caso de emergencia. El tenerlo localizado en el mapa te ahorra muchisimo tiempo. Todas estas recomendaciones son importantes porque en casos urgentes, cada segundo, cuenta.
Cómo preparar la inyección de Urbason
El Urbason suele venir en dos ampollas: una con el medicamento en polvo y otra con el disolvente. Primero se rompe la ampolla que contiene el disolvente y se aspira todo el líquido con la jeringa. Ese líquido se introduce dentro de la ampolla que contiene el medicamento en polvo.
A continuación se agita suavemente hasta que el polvo se disuelva completamente y la solución quede transparente.
Después se carga en la jeringa la cantidad exacta de mililitros que corresponda según el peso de la mascota (calculando como te hemos explicado antes ).
La mezcla debe utilizarse inmediatamente después de prepararla.
Puede guardarse unos minutos por si fuera necesario administrar una segunda dosis a los 10-15 minutos, pero si finalmente no se utiliza, debe desecharse en un contenedor adecuado para medicamentos.
Cómo administrar la inyección
La vía más rápida para que el medicamento haga efecto es la endovenosa, donde el efecto puede empezar en unos 5-15 minutos y alcanzar su máximo entre 30 y 60 minutos. Sin embargo esta vía requiere conocimientos veterinarios.
Por eso lo más habitual es administrarlo por vía intramuscular. En este caso el efecto suele comenzar entre 20 y 30 minutos y alcanzar su máximo entre 1 y 2 horas.
La zona más sencilla suele ser el músculo del muslo.
La aguja se introduce en un ángulo de 90 grados y antes de inyectar se tira ligeramente del émbolo para comprobar que no aparece sangre. Si aparece sangre significa que hemos pinchado un vaso y debemos retirar la aguja e intentarlo en otro punto.
Inyección subcutánea
Si no puedes poner la intramuscular, existe otra alternativa: la inyección subcutánea, que es la misma que se utiliza cuando se administran vacunas.
Se levanta el pliegue de piel entre los omóplatos formando una pequeña «montañita» de piel y se introduce la aguja en un ángulo aproximado de 45 grados. Igual que en la intramuscular, tira ligeramente del embolo para comprobar que no aparece sangre y si aparece, pincha en otro sitio y repite el proceso.
El efecto tarda algo más en aparecer, pero puede ayudar a ganar tiempo en una emergencia.
La mejor herramienta sigue siendo la prevención
La procesionaria es un problema cada vez más frecuente y cada año se registran más casos en perros y gatos.
Por eso, aunque conocer cómo actuar es importante, la mejor recomendación sigue siendo evitar el contacto siempre que sea posible.
Durante los meses de mayor riesgo conviene extremar las precauciones cuando paseamos por zonas con pinos, mantener a nuestras mascotas controladas y vigilar siempre el suelo durante los paseos.
Cuando convivimos con animales, estar preparados para una emergencia puede marcar una gran diferencia. Tener claro cómo actuar, conocer las dosis de medicación y saber dónde está el veterinario más cercano puede ayudarnos a reaccionar con rapidez si alguna vez ocurre una situación así.
Y aun así, nunca hay que olvidar algo fundamental: la última palabra siempre debe tenerla tu veterinario.
Antes de terminar de hablar sobre la procesionaria…
Si has llegado hasta aquí, probablemente tengas perro o gato y quieras estar preparado por si algún día te encuentras con una situación así. Nos encantaría saber también tu experiencia.
Puedes contarnos en los comentarios si te han resultado útiles los ejemplos para aprender a calcular la dosis, si alguna vez has tenido una emergencia con la procesionaria o si ya tenías preparado Urbason por recomendación de tu veterinario.
Compartir experiencias puede ayudar mucho a otras personas que tengan mascotas.
Y aun así, hay algo que merece la pena repetir una vez más para terminar este artículo:
todo lo que hemos explicado aquí solo sirve para ganar tiempo en una emergencia.
En caso de contacto con procesionaria debes acudir siempre a un veterinario lo antes posible, aunque tu mascota parezca haber mejorado después de administrar la medicación.
Porque en situaciones así, la rapidez y la atención profesional pueden marcar la diferencia y salvar a tu mascota.

Preguntas frecuentes sobre Procesionaria en perros y gatos: síntomas, qué hacer y cómo prevenirla
¿Qué hacer si mi perro toca una procesionaria?
Si tu perro entra en contacto con una procesionaria, es importante actuar con rapidez. Lo primero es intentar retirar los pelos urticantes lavando la zona afectada con abundante agua, siempre sin frotar para no romperlos y liberar más toxina. Muchos perros empiezan a babear de forma intensa o muestran dolor en la lengua o el hocico a los pocos minutos. Aunque el lavado puede ayudar a reducir la cantidad de toxina, lo más importante es acudir cuanto antes al veterinario, ya que la procesionaria en perros puede provocar inflamaciones graves, lesiones en la lengua e incluso complicaciones respiratorias si no se trata a tiempo.
¿Cuánto tardan en aparecer los síntomas de procesionaria en perros y gatos?
Los síntomas tras el contacto con la procesionaria suelen aparecer muy rápido, a veces en cuestión de minutos. Lo más habitual es observar salivación excesiva, inflamación en la lengua o el hocico, nerviosismo, dificultad para tragar o incluso vómitos. En algunos casos también puede aparecer inflamación en los ojos o en la piel si los pelos urticantes entran en contacto con esas zonas. Tanto en perros como en gatos, la reacción depende de la cantidad de toxina y de la sensibilidad del animal, por lo que siempre se recomienda acudir al veterinario ante cualquier sospecha de contacto con procesionaria.
¿La procesionaria también es peligrosa para los gatos?
Sí, la procesionaria también puede afectar a los gatos, aunque los casos son menos frecuentes que en perros. Los gatos suelen ser más cautos al explorar el entorno, pero si entran en contacto con las orugas o con sus pelos urticantes pueden sufrir inflamaciones en la lengua, en las patas o en la piel. Los síntomas más habituales incluyen babeo, dolor, dificultad para comer o inflamación en la boca. En cualquier caso, el contacto con la procesionaria en gatos también debe considerarse una urgencia veterinaria, ya que la reacción inflamatoria puede empeorar rápidamente.
¿En qué meses aparece la oruga procesionaria del pino?
La procesionaria del pino suele descender de los árboles entre finales del invierno y principios de la primavera, normalmente entre febrero y abril, aunque el calendario puede variar ligeramente según la zona y las temperaturas de cada año. Durante este periodo las orugas abandonan los bolsones de los pinos y se desplazan por el suelo en largas filas para enterrarse y continuar su ciclo biológico. Es precisamente en ese momento cuando aumenta el riesgo de contacto con perros y gatos que pasean por zonas con pinares.
¿Cómo evitar que mi perro o gato tenga contacto con la procesionaria?
La prevención es la mejor herramienta para evitar problemas con la procesionaria en perros y gatos. Durante los meses de mayor actividad conviene prestar especial atención cuando paseamos por zonas con pinos, ya que los bolsones blancos en las ramas suelen indicar la presencia de estas orugas. Mantener a los animales cerca, observar el suelo y evitar que investiguen filas de orugas puede reducir mucho el riesgo. Si viajamos en camper y paramos en entornos naturales, es buena idea revisar la zona antes de dejar que los animales exploren libremente.
¿Puede la procesionaria matar a un perro?
En los casos más graves, la procesionaria en perros puede provocar complicaciones muy serias. Los pelos urticantes liberan una toxina que genera inflamaciones intensas y, cuando afecta a la lengua o a la garganta, puede dificultar la respiración. Además, si el contacto es prolongado o la reacción es muy fuerte, pueden aparecer lesiones en los tejidos de la boca que en algunos casos derivan en necrosis. Aunque muchos animales se recuperan con tratamiento veterinario rápido, acudir al veterinario lo antes posible es clave para evitar consecuencias graves.







