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Plato de ducha para camper: el error que casi todos cometen

por Destino Camper

Cuando alguien empieza a camperizar una furgoneta, hay decisiones que se toman con lupa y otras que se despachan casi sin pensar. La distribución, el diseño, si habrá ducha fija o no, el tamaño de la cocina… todo eso se debate durante semanas. Sin embargo, hay elementos clave que se dan por hechos, como si fueran detalles menores. Uno de ellos es el plato de ducha para camper.

 

Y ahí es donde empieza el problema.

 

Nosotros no elegimos mal a propósito un plato de ducha. De hecho, ni siquiera lo elegimos. Simplemente confiamos en que quien estaba camperizando nuestra furgoneta sabría qué poner y por qué. Éramos novatos, estábamos ilusionados y pensábamos que ciertas decisiones técnicas no nos correspondían. Con el tiempo hemos aprendido que ese pensamiento es justo el que te mete en los mayores líos.

 

Este artículo nace de una experiencia real, larga y bastante dura, en la que un plato de ducha para camper de plástico, unido a una mala camperización, acabó convirtiéndose en una cadena de problemas que nos acompañó durante meses. Si estás camperizando ahora, si ya tienes ducha y algo no te cuadra, o si estás mirando una camper de segunda mano, esto te interesa más de lo que crees.

 

🚐 Cuando empiezas en camper… confías (y eso es normal)

 

Cuando llevamos la furgoneta a camperizar teníamos muy claras tres cosas:
queríamos una buena distribución, una cocina amplia y una ducha fija. Para nosotros no era un lujo, era una necesidad. Íbamos a vivir en la camper y además queríamos desarrollar proyectos laborales desde ella. No se trataba de escapadas de fin de semana, sino de una casa con ruedas.

 

Le explicamos todo eso al camperizador. Le contamos para qué íbamos a usar la furgoneta, cuánto tiempo pasaríamos en ella, el equipo que llevábamos y el tipo de vida que queríamos hacer. Desde nuestro punto de vista, esa información era suficiente para que un profesional tomara las decisiones técnicas correctas, incluido qué plato de ducha instalar.

 

Nunca nos habló de opciones.
Nunca nos explicó diferencias entre materiales.
Nunca nos dijo “esto es mejor” o “esto es peor”.

 

Y nosotros no preguntamos, porque pensábamos que el plato de ducha para camper era algo estándar, algo que simplemente “venía dado”. Ese fue el primer error. No porque confiar esté mal, sino porque hay decisiones que, aunque no sepas, sí puedes y debes cuestionar.

 

🚿 El plato de ducha para camper que nadie debería montar

 

Con el tiempo supimos lo que había instalado: un plato de ducha para camper de plástico, fino, ligero y claramente de baja calidad. El típico plato con bolitas antideslizantes, desagüe en una esquina y una sensación general de fragilidad que, cuando no tienes experiencia, no sabes interpretar.

 

En ese momento no nos saltaron las alarmas. La camper era nueva, todo estaba recién montado y aún no habíamos vivido en ella lo suficiente como para detectar problemas. Pero aquí va una afirmación clara, basada en lo que hemos vivido después:

 

👉 Un mal camperizador es difícil de detectar al principio.

 

👉 Un mal plato de ducha para camper sí puedes evitarlo desde el primer día.

 

Da igual si vas a usar la camper para vacaciones, fines de semana o para vivir en ella. Un plato de ducha para camper de plástico es una mala decisión en todos los escenarios. Puede parecer una opción económica y suficiente, pero es justo el tipo de ahorro que termina saliendo caro.

 

plato de ducha para camper retirar plato de ducha antiguo

 

⏳ Los problemas que no aparecen de golpe

 

Lo más peligroso de un mal plato de ducha para camper no es que falle rápido, sino que no falla de inmediato. Los problemas llegan poco a poco, mezclados con otros fallos, y cuando quieres reaccionar ya es tarde.

 

En nuestro caso, la camperización empezó a dar problemas desde el principio. No solo en la ducha, sino en muchos otros puntos. Errores eléctricos, muebles mal acabados, instalaciones hechas sin sentido… hasta que llegó un momento en el que el camperizador dejó directamente de responder.

 

Tuvimos que denunciar.
Contratar un perito.
Asumir que aquella camperización había sido un desastre.

 

Y justo cuando todo ese proceso ya estaba en marcha, cuando ya no se podían añadir más errores a la denuncia, el plato de ducha empezó a romperse.

Al principio pensamos que era una raja puntual. Algo que podía pasar. Un pequeño fallo que, con una buena silicona, quedaría solucionado. El plato de ducha para camper aún no tenía ni un año de uso, así que nuestra cabeza se negaba a aceptar que aquello fuera grave. Pero lo fue.

 

La primera grieta apareció en una zona que no tenía sentido. No era donde apoyábamos el peso al ducharnos, ni en el centro, ni en una esquina castigada. La raja empezó justo en la curva que une la base del plato con el marco vertical. Una zona que, si todo estuviera bien montado, no debería sufrir tensión alguna.

 

Ahí fue cuando algo empezó a oler mal. Y no solo metafóricamente.

 

🚿 Ducharse con miedo en tu propia casa

 

A partir de ese momento, cada ducha era una negociación con nosotros mismos. ¿Entramos o esperamos? ¿Aguantará hoy o se abrirá más la grieta? El plato de ducha dejó de ser una comodidad para convertirse en una fuente constante de ansiedad.

 

Probamos con silicona especial, de esas que prometen resistir incluso sumergidas en agua. Al principio funcionó. Tapó la grieta y evitó filtraciones visibles. Pero no solucionó el problema de fondo. La raja siguió creciendo por debajo, silenciosa, hasta que volvió a asomar. Y después apareció otra.

 

Cada nueva grieta traía consigo una capa más de silicona. Y con ella, la sensación de estar poniendo parches a algo que ya estaba condenado. Ducharnos dejó de ser un momento agradable. Incluso usar el WC, que tenemos sobre el plato, nos generaba inseguridad. Notábamos que el plato de ducha para camper flexaba, que no estaba firme, que algo no iba bien.

 

plato de ducha para camper moho en la ducha

 

🧑‍🔧 Cuando un profesional lo ve claro en diez segundos

 

En una de las visitas a Xavi, de Vancraft, le contamos lo que estaba pasando. Nada más ver el plato de ducha, su reacción fue inmediata. No tuvo que desmontar nada ni hacer pruebas raras. Lo vio y lo entendió al instante.

 

Primero se sorprendió de que fuera de plástico. Luego, al fijarse en la zona por donde se estaba rompiendo, fue aún más claro:
ese plato no solo era malo, estaba mal instalado.

 

Nos explicó algo que a nosotros nos terminó de encajar todas las piezas. Cuando un plato de ducha para camper se rompe por una zona que no soporta peso directo, el problema casi siempre está debajo. Falta de soporte, base mal hecha, puntos de presión mal repartidos. No es desgaste por uso, es una instalación deficiente desde el minuto uno.

 

En esa visita no pudo cambiarlo porque no tenía un plato adecuado en ese momento. Lo pidió. Y nosotros, mientras tanto, tuvimos que reorganizar nuestra forma de vivir durante unas semanas.

 

🚐 Seguir viviendo en la furgoneta… sin plato de ducha para camper

 

No dejamos de vivir en la furgoneta en ningún momento.
Seguíamos en ruta, pero tuvimos la suerte de poder movernos a una zona perfecta para esa situación.

 

Aprovechamos un apartamento en la playa que tienen los padres de Belén para subir a ducharnos y poner lavadoras cuando lo necesitábamos, pero el día a día lo seguíamos haciendo en la camper. Dormíamos en la furgoneta, cocinábamos en ella y manteníamos nuestra rutina normal.

 

La zona nos lo puso fácil: playa tranquila, supermercado cerca y un área próxima donde podíamos llenar y vaciar aguas sin problema. Fue el lugar ideal para no tener que meternos en ciudad y seguir con nuestra vida mientras el plato de ducha para camper estaba completamente inutilizado.

 

Dentro de lo malo, fue una pequeña tregua. Pudimos parar un poco, pensar con más calma, ver a la familia y asumir que aquel parón forzado también podía servir para replantear cosas. Además, el invierno estaba llegando y, como si la racha no fuera suficiente, la calefacción también falló. Pero esa historia va por otro lado.

 

Nuevo plato de ducha camper mas moho

 

🧱 Lo que había debajo del plato de ducha para camper

 

Cuando Xavi nos avisó de que ya podía cambiar el plato, volvimos a Vancraft con una mezcla de ganas y miedo. Teníamos muchísima curiosidad por ver qué había debajo del plato de ducha, pero al mismo tiempo nos temíamos lo peor.

 

Y no nos equivocábamos.

 

Al desmontarlo apareció un marco de madera cruda completamente invadido por moho negro. No por la zona de las grietas, como cabría esperar, sino por las juntas mal selladas que había hecho el camperizador original. Es decir, el agua llevaba filtrándose desde el primer día, aunque nosotros no lo viéramos.

 

La base del plato de ducha para camper era aún peor: una chapa fina de madera mala, de esas que se usan como fondo de armario, sin aislamiento alguno. Debajo, directamente la chapa de la furgoneta. Ni refuerzos, ni base sólida, ni aislamiento. Nada.

 

Todo ese conjunto hacía que un plato ya de por sí débil durara aún menos.

Después de ver lo que había debajo, cualquier duda desapareció. El problema no era solo que el plato de ducha para camper fuera de plástico. Era que todo el conjunto estaba mal planteado desde el principio. Materiales pobres, cero aislamiento, una base improvisada y una instalación hecha sin el más mínimo criterio de durabilidad.

 

Ahí fue cuando Xavi nos lo dijo claro, sin rodeos y sin intentar quedar bien:
ese plato no tenía arreglo. Había que cambiarlo entero y hacerlo como toca.

 

Nuevo plato de ducha de resina para camper

 

🚿 El cambio que lo cambió todo: un plato de ducha como el de casa

 

La recomendación fue directa: plato de ducha de resina, como el de una vivienda convencional.
Nada “camper”, nada ligero, nada barato. Un plato de ducha para camper pensado para durar, no para salir del paso.

 

Reconocemos que al principio dudamos. El peso, el precio, la típica frase de “en una furgoneta eso es demasiado”. Pero después de todo lo vivido, la realidad era otra: ya habíamos pagado el error una vez. No íbamos a repetirlo.

 

Desde el primer uso, la diferencia fue brutal.

 

La sensación al ducharte no tiene nada que ver. El plato es firme, estable, no flexa, no cruje, no transmite fragilidad. Pasas de ducharte con cuidado, midiendo cada movimiento, a ducharte tranquilo, como en casa. Y cuando vives en una camper, eso no es un detalle menor. Es calidad de vida.

 

🚿 Drenaje, inclinación y comodidad real

 

Otro punto clave del nuevo plato de ducha para camper fue el desagüe.
El antiguo lo tenía en una esquina, lo que nos obligaba a estar siempre pendientes de la inclinación de la furgoneta. Si no estabas perfectamente colocado, el agua no tragaba bien y acababas achicando con los pies.

 

Con el plato de resina, el desagüe va centrado y con una inclinación bien diseñada. El agua va sola a donde tiene que ir, sin pensar, sin corregir, sin pelearte con la ducha. Puede parecer una tontería hasta que llevas meses duchándote mal.

 

Y hay un detalle que para nosotros es un plus enorme: el cestillo recoge-pelos.
Al ser un sistema como el de casa, el mantenimiento es infinitamente más sencillo. Nada que ver con el típico desagüe metálico lleno de agujeros sin más, que acaba colapsado en dos duchas.

 

🧼 Limpieza: cuando dejas de odiar tu propia ducha

 

Si has tenido un plato de ducha para camper de plástico con bolitas antideslizantes, sabes de lo que hablamos. Limpiarlo es un infierno. La suciedad se queda en cada relieve, en cada borde, y nunca termina de quedar bien.

 

Con el plato de resina, el cambio es radical. Superficie lisa, fácil de limpiar y rápida de secar. Con la misma rasqueta que usamos para las paredes dejamos el plato prácticamente seco. Un paño y listo. Sin peleas, sin recovecos, sin sensación de suciedad constante.

 

Cuando vives en pocos metros cuadrados, estas cosas pesan más de lo que parece.

 

🚽 El WC sobre la ducha: otro problema que desaparece

 

En nuestro caso, el WC va sobre la ducha.
Con el antiguo plato de ducha para camper de plástico era un engorro. Teníamos que poner una base plana encima porque, con los relieves, el WC se movía y no se podía usar con seguridad. Cada ducha implicaba montar y desmontar piezas. Si quieres saber todo lo que llevamos en nuestro baño camper, no dudes en ver nuestro articulo sobre el.

 

Con el plato de resina eso desapareció. El WC se apoya directamente sobre el plato, firme, estable, sin inventos. Es una cosa menos que mover, una cosa menos que pensar y otra pequeña mejora en la rutina diaria.

 

plato de ducha para camper de resina recien cambiado

 

🧠 El aprendizaje que nos hubiera ahorrado muchos disgustos

 

Si algo tenemos claro después de todo esto es una cosa:

👉 Nunca pongas un plato de ducha para camper de plástico.

 

Da igual el uso que vayas a darle. Da igual si es para fines de semana, vacaciones o vida completa. Lo que parece una opción económica acaba siendo una reparación cara, incómoda y frustrante en muy poco tiempo.

 

Un buen camperizador nunca debería recomendarte un plato de ducha de plástico. Y si lo hace, como mínimo debería explicarte todas las opciones, los pros y los contras, y dejarte decidir con información real. Elegir material no es un detalle menor, es una decisión estructural.

 

Nosotros aprendimos esto a base de grietas, moho, miedo a ducharnos y semanas sin poder usar algo tan básico como una ducha. Por eso este artículo existe. Para que, si estás camperizando ahora o revisando una camper de segunda mano, no repitas el mismo error.

 

Elegir bien el plato de ducha para camper desde el principio no es un capricho.
Es evitar problemas, ahorrar dinero a largo plazo y, sobre todo, poder ducharte tranquilo en tu propia casa con ruedas.

 

💬 Cuéntanos tu experiencia

 

Si has llegado hasta aquí, nos encantaría leerte.
Déjanos en comentarios qué plato de ducha tienes en tu camper, cómo te ha salido con el tiempo y si has tenido algún problema parecido al nuestro.

 

Compartir experiencias reales —las buenas y las malas— es la mejor forma de que otros no cometan el mismo error que nosotros.

❓ Preguntas frecuentes · Plato de ducha para camper: el error que casi todos cometen

¿Es realmente tan mala idea poner un plato de ducha de plástico en una camper?

Sí, y no solo por nuestra experiencia. Un plato de ducha para camper de plástico suele ser fino, flexible y poco resistente al paso del tiempo. Aunque al principio parezca suficiente, con el uso acaba deformándose, agrietándose o filtrando agua, sobre todo si la base no está perfectamente reforzada. Lo que parece un ahorro inicial suele convertirse en una reparación costosa más adelante.

¿Da igual si solo uso la camper para fines de semana?

No. Este es uno de los errores más comunes. Aunque uses la furgoneta solo para escapadas puntuales, el plato de ducha para camper sigue sufriendo torsiones, vibraciones y cambios de temperatura. El plástico no gestiona bien ese estrés, así que los problemas pueden aparecer igualmente, solo que quizá un poco más tarde.

¿Qué señales indican que un plato de ducha para camper está mal instalado?

Algunas señales claras son grietas en zonas donde no se pisa, sensación de flexión al apoyarte, crujidos, filtraciones invisibles o aparición de moho alrededor. Cuando un plato de ducha para camper se rompe por zonas curvas o perimetrales, suele indicar falta de soporte o una base mal ejecutada.

¿Qué tipo de plato de ducha es más recomendable para una camper?

Un plato de ducha de resina, similar al de una vivienda convencional. Es más pesado y caro, sí, pero también mucho más estable, duradero y cómodo. Un buen plato de ducha para camper debe ofrecer firmeza, buen drenaje y facilidad de limpieza, tres cosas que el plástico rara vez cumple.

¿El peso de un plato de ducha de resina no es un problema en una furgoneta?

En la práctica, no. El peso extra es mínimo comparado con los beneficios que aporta. Además, suele compensarse con la tranquilidad de no tener que desmontar medio baño en el futuro. Un plato de ducha para camper debe pensarse a largo plazo, no solo en el momento de la instalación.

¿Qué debería explicarte un buen camperizador sobre el plato de ducha?

Un profesional debería explicarte los distintos materiales disponibles, sus ventajas e inconvenientes, el tipo de base que va a construir y cómo afectará tu uso real de la camper. Si un camperizador no te habla del plato de ducha para camper o da por hecho que el plástico es suficiente sin explicaciones, es una señal de alerta.

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