🚐 Comprar una bici electrica para camper: cómo empezó una duda que no sabíamos que era tan importante
Antes de irnos a vivir a la camper, hubo muchas decisiones que tomamos con bastante cabeza. Vendimos cosas, renunciamos a comodidades, simplificamos nuestra vida todo lo posible. Y también hubo decisiones que decidimos no tomar. Una de ellas fue si necesitábamos —o no— algún tipo de vehículo extra para movernos una vez estuviéramos en ruta.
En aquel momento la pregunta estaba ahí, pero no pesaba demasiado. Veníamos de usar bicicletas de montaña desde siempre, así que la idea de llevarlas con nosotros parecía lógica… pero también innecesaria. No sabíamos cómo iba a ser realmente vivir en una furgoneta. No sabíamos si las usaríamos, si acabarían siendo un estorbo o si simplemente se quedarían colgadas detrás de la camper cogiendo polvo.
Así que hicimos lo que mejor nos parecía en ese punto: no decidir aún.
Preferimos empezar a vivir en la camper, entender nuestra rutina real y dejar que la experiencia nos dijera si una bicicleta era algo imprescindible o solo una idea bonita.
⏳ Vivir en la camper y descubrir lo que echas de menos cuando ya no lo tienes
La vida en la furgoneta no tardó en enseñarnos muchas cosas. Algunas buenas, otras no tanto. Entre todas ellas empezó a repetirse una sensación concreta, muy sutil al principio, pero cada vez más clara con el tiempo.
Dormíamos muchas veces a las afueras de pueblos, en zonas tranquilas, en la montaña o en áreas de autocaravanas que, aunque estaban bien ubicadas para pernoctar, quedaban lejos de todo. Y ahí empezaban las pequeñas decisiones incómodas:
¿movemos la camper solo para ir a comprar pan?, ¿arrancamos todo para dar una vuelta por el pueblo?, ¿dependemos de transporte público que casi nunca existe?
Cada vez más a menudo pensábamos lo mismo: una bicicleta aquí nos habría facilitado mucho la vida.
Pero no solo para eso. La echábamos de menos para algo muy simple: movernos sin mover la camper, estirar las piernas, desconectar, hacer algo de ejercicio después de horas sentados, o simplemente tener esa sensación de libertad que te da no depender siempre de un vehículo grande.
Hasta ahí, todo apuntaba a que una bici convencional podría valer. Pero entonces entra en juego una parte fundamental de nuestra vida.
🏚️ El Urbex, la discreción y el momento exacto en el que todo encaja
Gran parte de lo que hacemos gira en torno al Urbex. Y el Urbex cambia por completo las reglas del juego.
Los lugares que buscamos no suelen estar en sitios cómodos. Muchas veces están rodeados de caminos rotos, pistas de tierra, accesos complicados o directamente en zonas donde llegar con una camper grande es mala idea. Y no solo por el acceso físico, sino por algo todavía más importante: la discreción.
Aparcar una furgoneta camper de nuestro tamaño cerca de un lugar abandonado es todo menos discreto. Llama la atención, genera miradas y, en algunos casos, directamente te delata.
Lo ideal sería aparcar lejos, en un punto neutro, y cubrir el último tramo de forma tranquila.
Ahí es cuando la idea de la bicicleta dejó de ser un “estaría bien” y empezó a convertirse en un “esto tiene todo el sentido del mundo”.

🚲 Cuando una bici convencional deja de ser suficiente
Y vimos claro algo más: una bicicleta convencional no nos servía.
Llegar cargados con equipo, grabar durante horas y luego tener que volver varios kilómetros, con desnivel y por caminos malos, no era realista. Y menos aún hacerlo de forma repetida.
Es en ese punto cuando empezamos a pensar seriamente en comprar una bici electrica para camper.
No como un capricho ni por postureo.
Sino como una herramienta real para facilitar nuestra forma de vivir y trabajar.
⚡ Cuando entiendes que no buscas “la mejor bici”, sino la que encaja contigo
Una vez aceptamos que una bicicleta eléctrica tenía sentido para nosotros, empezó otro proceso muy distinto: entender cuál.
Nos dimos cuenta de algo que no esperábamos: el mundo de las e-bikes había evolucionado una barbaridad. Había muchísimas opciones, tipos y combinaciones que hace unos años ni existían.
No necesitábamos la bici perfecta en términos absolutos, necesitábamos la que encajara con nuestras necesidades reales.
No somos ciclistas extremos. No hacemos rutas técnicas durísimas. No buscamos dobles suspensiones ni bicis de competición. Pero tampoco podíamos optar por una bici urbana o de paseo que se quedara corta en cuanto el terreno se complicara un poco.
Nuestra vida es híbrida:
un poco de montaña, un poco de pueblos, algo de ciudad, caminos rotos, pistas, desplazamientos prácticos y momentos de disfrute.
Por eso, poco a poco, sin prisa, empezamos a ver claro que la opción que más sentido tenía para nosotros era una MTB eléctrica con suspensión delantera. Una bici suficientemente robusta para pisar montaña, pero sin el exceso de peso, precio y complejidad de una bicicleta extrema.

🔋 Autonomía, peso y batería: pensar como alguien que vive viajando
A partir de ahí, el enfoque cambió por completo. Ya no mirábamos bicis por estética ni por modas, sino por cómo encajarían en una vida camper.
El peso empezó a importar mucho más. Todo va en un portabicicletas, todo suma kilos, y cuanto más ligera sea la bici, más fácil es convivir con ella a diario.
La autonomía dejó de ser un número bonito en una ficha técnica y pasó a ser una cuestión práctica:
quedarse sin asistencia después de un día entero grabando no es una opción.
Y el tema de la batería extraíble terminó de encajar el puzle. Poder sacarla, protegerla del frío o del calor, cargarla cómodamente dentro de la camper y alargar su vida útil tiene muchísimo sentido cuando tu casa se mueve constantemente y pasa por climas muy distintos.
Esta es la base real de por qué estamos en este proceso. No estamos buscando recomendar modelos ni hacer una guía técnica. Estamos intentando entender, desde nuestra experiencia, qué significa realmente comprar una bici electrica para camper cuando vives viajando.
🧠 El proceso real: pasar de la idea a saber lo que sí y lo que no
Asumimos que comprar una bici electrica para camper tenía sentido en nuestra vida, empezó un proceso mucho más tranquilo y reflexivo de lo que parece desde fuera. No fue sentarnos una tarde y elegir una bici. Fue más bien ir descartando cosas poco a poco, casi sin darnos cuenta, a medida que cruzábamos la idea con nuestra forma real de viajar. Lo primero que entendimos es que no queríamos adaptar nuestra vida a una bicicleta, sino justo lo contrario. La bicicleta tenía que adaptarse a nosotros, a nuestros ritmos, a nuestros viajes y a nuestros usos reales. Y eso, aunque parezca obvio, cambia completamente la manera de mirar el mercado. Empezamos informándonos, leyendo, viendo vídeos, hablando con gente que ya tenía e-bike… pero siempre con una pregunta en la cabeza: ¿esto encajaría en nuestra camper y en nuestra forma de movernos?🚲 Descubrir que muchas e-bikes no están pensadas para vivir viajando
Cuanto más mirábamos, más claro veíamos que muchas bicicletas eléctricas están pensadas para un uso muy concreto, casi siempre ligado a una vida estable. Y ahí es donde empezamos a descartar opciones que, sobre el papel, parecían interesantes. Las bicis urbanas, por ejemplo, son perfectas si vives en una ciudad. Cómodas, ligeras, prácticas. Pero en cuanto piensas en pistas de tierra, caminos rotos o accesos a lugares abandonados, dejan de tener sentido para nosotros. Las plegables nos parecían una idea genial al principio. Poco espacio, fácil transporte… hasta que las imaginamos cargadas con equipo, pasando por caminos irregulares o usándolas de forma intensiva. Ahí vimos claro que no encajaban con nuestro uso real. Y en el otro extremo estaban las bicis de montaña más radicales. Impresionantes, sí, pero también pesadas, caras y pensadas para un tipo de rutas que no hacemos. Tener una bici así para nuestro día a día en camper sería como llevar una herramienta profesional para tareas que no lo son. Este proceso de descarte fue clave, porque nos permitió dejar de mirar “bicis guapas” y empezar a pensar en bicis útiles.🌄 Encontrar el punto medio que tiene sentido en ruta
Con todo eso sobre la mesa, empezamos a ver con claridad que necesitábamos una bici que viviera cómodamente en ese punto medio: ni urbana pura, ni montaña extrema. Una bicicleta que pudiera moverse con soltura por pistas de tierra, caminos abandonados y accesos complicados, pero que al mismo tiempo no fuera un monstruo incómodo para ir a comprar o dar una vuelta por un pueblo. La idea de una MTB eléctrica con suspensión delantera empezó a cobrar cada vez más sentido. No como una elección técnica, sino como una elección lógica. Era la opción que mejor equilibraba todo lo que necesitábamos sin añadir problemas nuevos. No buscamos bajar trialeras ni hacer rutas técnicas. Buscamos llegar, movernos, volver y hacerlo de forma cómoda.⚖️ Pensar como vanlifers: el peso y la logística diaria
En este punto apareció con fuerza algo que, si no vives en una camper, quizá no valoras tanto: la logística diaria. Una bicicleta eléctrica no es solo algo que usas, es algo que convive contigo. Va en un portabicicletas, suma peso, hay que subirla, bajarla, asegurarla, moverla… Y todo eso se hace muchas veces en lugares incómodos, con frío, calor o cansancio acumulado. Por eso el peso empezó a ser un criterio decisivo. No queríamos una bici excesivamente pesada que hiciera cada uso un pequeño esfuerzo extra. Cuanto más ligera y manejable, mejor iba a encajar en nuestra rutina. Aquí volvimos a confirmar que una suspensión delantera tenía mucho más sentido que una doble suspensión para nosotros. Menos peso, menos mantenimiento y menos complicaciones.🔋 Autonomía real y no depender de la suerte
Otro aprendizaje importante fue entender que la autonomía no es solo un número bonito. En nuestro caso, usar la bici para Urbex implica trayectos que no siempre son previsibles. No sabes cuánto tiempo vas a estar grabando, ni cuántas vueltas vas a dar, ni si el regreso será más exigente que la ida. Por eso, más que ir justos, buscamos margen. Tranquilidad. Saber que la bici no nos va a dejar tirados cuando más cansados estamos. Aquí la batería dejó de ser un detalle técnico para convertirse en una parte fundamental de la experiencia. Y lo mismo con que fuera extraíble. Poder cargarla dentro de la camper, protegerla del frío o del calor y cuidarla mejor a largo plazo encaja mucho más con una vida nómada que una batería siempre expuesta.🧭 No elegir aún, pero saber exactamente qué buscamos
Llegados a este punto, no tenemos una bici concreta elegida. Y curiosamente, eso no nos genera ansiedad. Al contrario. Sabemos exactamente qué tipo de bicicleta encaja con nosotros y cuál no. Hemos pasado de una idea difusa a una visión bastante clara: una e-bike de montaña, versátil, sin excesos, pensada para acompañarnos en ruta y facilitarnos la vida, no para complicarla. Y eso, creemos, es una parte muy importante del proceso de comprar una bici electrica para camper. No ir directo al catálogo, sino entender primero tu vida, tus usos y tus límites.
🚐 Cuando una e-bike deja de ser un extra y se convierte en parte de la vida camper
Llegados a este punto, ya no vemos la bicicleta eléctrica como algo accesorio, ni como un complemento puntual. La vemos como una extensión lógica de la vida en camper, igual que lo fue en su día decidir llevar más batería, placas solares o cambiar ciertas rutinas para vivir mejor en ruta.
Una e-bike no sustituye a la camper, pero rellena muchos huecos que aparecen cuando vives viajando: desplazamientos cortos, accesos complicados, zonas donde no quieres mover el vehículo grande o simplemente momentos en los que apetece moverte sin arrancar un motor.
En nuestro caso, encaja especialmente bien porque no viajamos de punto A a punto B sin más. Nos detenemos, exploramos, repetimos zonas, buscamos lugares con historia. Y ahí una bicicleta eléctrica no es solo comodidad, es libertad de movimiento.
🧳 La logística real: convivir con una bici eléctrica en ruta
Una de las cosas que más hemos tenido en cuenta durante todo este proceso es cómo sería convivir de verdad con una e-bike en la camper. No el día uno, sino con el paso del tiempo.
Pensamos en dónde va colocada, cómo se sube y se baja del portabicis, qué pasa cuando llueve varios días seguidos, cómo se protege la batería, cómo se carga sin depender de enchufes externos y cómo afecta todo eso a la rutina diaria.
Por eso insistimos tanto en que no todas las bicicletas eléctricas valen para una vida nómada. No porque sean malas, sino porque están pensadas para otro contexto. Vivir viajando te obliga a pensar en detalles que, de otro modo, pasarían desapercibidos.
Y ahí es donde sentimos que nuestro proceso de reflexión ha sido importante. No hemos corrido. No hemos comprado por impulso. Hemos intentado entender qué suma y qué resta en nuestra forma de vivir.
🌄 Lo que creemos que puede aportar a otros vanlifers
Aunque este artículo nace de nuestra experiencia personal, estamos convencidos de que comprar una bici electrica para camper es una duda que muchos vanlifers acaban teniendo tarde o temprano.
No todo el mundo la necesita, ni mucho menos. Pero para quienes suelen dormir alejados de pueblos, viajan por zonas rurales, hacen fotografía, rutas, exploraciones o simplemente quieren moverse sin depender siempre de la furgoneta, una e-bike puede marcar un antes y un después.
No hablamos de postureo ni de llenar la camper de cosas. Hablamos de hacer la vida en ruta un poco más fácil, más flexible y más cómoda.
🧠 Por qué no damos modelos ni recomendaciones cerradas
A propósito hemos evitado hablar de marcas concretas o modelos específicos. No porque no existan buenas opciones, sino porque creemos que cada vida en camper es distinta.
Nuestro objetivo con este artículo no es decirte qué bicicleta comprar, sino cómo pensar el proceso. Qué preguntas hacerse. Qué errores evitar. Qué cosas valorar si vives viajando.
Porque una buena decisión no es la más cara ni la más popular, sino la que encaja contigo y con tu día a día.
🔄 Un proceso abierto (y una decisión que llegará)
Ahora mismo seguimos en ese punto en el que sabemos exactamente qué buscamos, aunque todavía no tengamos la bici elegida. Y curiosamente, eso no nos genera ansiedad. Al contrario.
Sabemos que cuando demos el paso de comprar una bici electrica para camper, será porque encaja de verdad con nuestra vida, no porque tocaba ni porque otros la lleven.
Y eso, para nosotros, ya es parte del viaje.
💬 Queremos saber tu experiencia
Y ahora te toca a ti.
Si ya viajas en camper o autocaravana, cuéntanos si llevas bicicleta eléctrica.
En tu experiencia, ¿realmente te ha facilitado la vida en ruta?
Nos interesa saber qué uso real le das cuando estás viajando.
Y con el paso del tiempo, ¿hay algo que cambiarías después de haberla tenido?
Nos encantará leerte y aprender también de vuestra experiencia, porque al final, la vida en ruta se construye compartiendo lo que funciona… y lo que no.
❓ Preguntas frecuentes: Comprar una bici electrica para camper
¿Merece la pena comprar una bici electrica para camper?
Depende mucho del tipo de vida que lleves en la camper. En nuestro caso, sí tiene sentido porque solemos dormir alejados de pueblos, movernos por zonas rurales y acceder a lugares donde no es práctico —ni discreto— llegar con la furgoneta. Una bicicleta eléctrica no sustituye a la camper, pero facilita muchísimo los desplazamientos cortos, el día a día y actividades como el Urbex. Si tu forma de viajar es más urbana o te mueves poco una vez aparcado, quizá no sea tan necesaria.
¿Qué tipo de bicicleta eléctrica encaja mejor en una vida camper?
Por nuestra experiencia, una MTB eléctrica con suspensión delantera es una de las opciones más equilibradas para vivir viajando. Permite moverse por pistas de tierra, caminos rotos y zonas rurales sin problema, pero sigue siendo usable en pueblos o ciudades. No es una bicicleta extrema, pero tampoco se queda corta cuando el terreno se complica un poco, algo muy habitual cuando viajas en camper.
¿Es mejor una batería extraíble o integrada para una e-bike en camper?
Para una vida nómada, la batería extraíble suele ser más práctica. Permite cargarla cómodamente dentro de la camper, protegerla del frío, del calor y de la humedad, y alargar su vida útil. Además, cuando la bicicleta duerme fuera, reduce riesgos. Las baterías integradas pueden ser más estéticas, pero en ruta la funcionalidad pesa más que el diseño.
¿Cuánta autonomía debería tener una bici electrica para camper?
Más que fijarse solo en cifras de catálogo, es importante pensar en el uso real. En nuestro caso, usamos la bici para trayectos variables, con equipo encima y sin saber exactamente cuánto durará el día. Por eso valoramos tener margen y no ir justos. Una buena autonomía aporta tranquilidad y evita quedarte sin asistencia cuando más cansado estás, especialmente tras una jornada larga.
¿El peso de la bicicleta eléctrica es tan importante en camper?
Sí, mucho más de lo que parece al principio. La bicicleta va en un portabicicletas, suma peso al conjunto y hay que subirla y bajarla con frecuencia. Cuanto más ligera sea, más fácil es convivir con ella en el día a día. En una camper, cada kilo cuenta, tanto por comodidad como por seguridad y límites de carga.
¿Tiene sentido comprar una bici electrica para camper sin saber aún el modelo exacto?
Totalmente. De hecho, creemos que es lo más sensato. Antes de elegir marca o modelo, es clave tener claro para qué la vas a usar, cómo encaja en tu forma de viajar y qué necesitas de verdad. Entender tu rutina, tus recorridos y tus límites te evita compras impulsivas y te acerca mucho más a una decisión acertada a largo plazo.
